El lanzamiento de Cyberpunk 2077 en 2020 fue un terremoto en la industria del videojuego. Un terremoto que muchos sentimos como un espectáculo de fuegos artificiales que explotaba antes de tiempo. Yo fui de los que esperó la noche de lanzamiento delante de mi PS5 con el mando en la mano y la cuenta atrás en la tele. El juego prometía ser un antes y un después en el rol moderno, con la ambición de mezclar la libertad de un GTA con la densidad narrativa de un The Witcher. Sin embargo, lo que llegó a nuestras pantallas en aquel diciembre fue un título incompleto, lleno de bugs y con una optimización tan pobre que incluso las consolas de última generación se arrastraban por las calles de Night City.
Pero el tiempo – y la obstinación de CD Projekt Red – hicieron muy bien su trabajo. Se pusieron manos a la obra. Han sido años de parches, mejoras y una expansión soberbia como Phantom Liberty, lo que era un ejemplo de desilusión terminó por convertirse en una obra maestra redimida. Y ahí es donde entra Apple. En 2025, con la llegada de macOS Tahoe y el músculo de nueva generación de los chips Apple Silicon, Cyberpunk 2077 aterriza (por fin) en Mac de forma nativa. Y la historia cambia: lo que antes era impensable – jugar a un título AAA, exigente y de escala monumental en un Mac – ahora es una realidad palpable.
Es difícil no ver un paralelismo. Cyberpunk 2077 se levantó de sus cenizas igual que el Mac busca ahora su lugar en el mundo del gaming. En ambos casos hablamos de redención, de segundas oportunidades y de un futuro que parecía lejano, pero que de pronto se hace presente frente a nosotros. La llegada de los chips M1 ya nos auguraba un punto de partida. En algún momento llegarían a ser lo suficientemente potentes como para plantar cara a los PC’s. Sin duda, este es justo el punto en el que estamos.
Cyberpunk 2077 para Mac, análisis: la redención de Night City y el inicio de una nueva era para jugar en Apple
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