Written by 1:39 pm Creatividad, Filosofía de trabajo, Liderazgo, Trabajo en equipo

La importancia del debate y la fricción en el trabajo en equipo según Steve Jobs

Steve Jobs tenía muchas máximas y una de ellas era la de permitir que el equipo discutiese. No solo lo apoyaba, sino que incitaba a ello. Era “necesario” bajo su punto de vista y dado su historial como CEO de la compañía más revolucionaria, queda claro que acertaba.

Lo curioso es cómo Steve Jobs aprendió esa lección viendo unas piedras. Las tenía el que era su vecino en su juventud y lo convirtió en una metáfora de cómo deben ser los grupos de trabajo, algo que terminaría aplicando no solo en su empresa, sino también en otra compañía que fundó tras salir de la primera.

En su considerada “entrevista perdida” de 1995, Steve Jobs aún no había regresado a su empresa original. Dirigía otra compañía y allí fue donde tuvo una mayor libertad creativa, pero también donde siendo el máximo dirigente debía liderar los proyectos. En esa entrevista, dejó una metáfora sobre el pulimiento de piedras y la gestión de equipos.

Hacía años, un vecino de Jobs le mostró una vieja lata de café con motor y una banda: era un pulidor de piedras casero. Dentro metió dentro unas piedras normales y corrientes con un líquido y lo puso a funcionar. Al día siguiente, tras todo un día de ruido por la fricción, al abrir la lata salieron unas piedras pulidas, suaves y brillantes.

Jobs nunca olvidó esa imagen. Para él, era la metáfora perfecta del trabajo en equipo bien hecho: personas talentosas que, al interactuar, chocan entre sí, discuten, se retan, se pulen mutuamente, y como resultado acaban sacando lo mejor de sí mismos y del proyecto en el que estén trabajando.

Esa fricción creativa era clave en su filosofía, y por eso alentaba el debate e incluso el conflicto dentro de sus equipos. Había que “armar jaleo” como lo armaban las piedras en su proceso de pulimiento. De ahí también que siempre iniciase sus reuniones diarias con una pregunta a su equipo: “¿Qué tenéis en mente?”.

Jobs creía que con esa pregunta su equipo se sentiría libre de comentar sus preocupaciones, de forma que podrían abordarlas antes de seguir con sus agendas diarias. Era una forma de abordar el día con mejor cara quitándose lo negativo al principio. Aunque eso implicase discutir entre todos.

El cofundador de la empresa quería gente que se atreviese a decirle lo que pensaba porque era su llave para el éxito. De hecho, al hilo de esto de las piedras y las discusiones, Jobs se resta méritos en grandes éxitos como el del Macintosh. “A la gente le gustan los símbolos y yo lo soy de ciertas cosas, pero el Mac fue un trabajo en equipo”, comentaba en aquella entrevista.

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