Tim Cook ha demostrado una vez más su maestría al llevar a Apple a lo más alto y priorizar el valor de su empresa por encima de opiniones personales. Ha realizado una donación personal de un millón de dólares al comité inaugural de Donald Trump, mostrando una estrategia de “participación, no confrontación” que contrasta con el estilo de su predecesor, Steve Jobs.
Cook ha construido una relación estratégica con Trump basada en el pragmatismo y el mantenimiento de puertas abiertas, a pesar de las diferencias ideológicas. Este enfoque le ha permitido sortear la guerra comercial con China y evitar aranceles perjudiciales para su negocio.
La donación personal de Cook es significativa, ya que Apple no la hizo para evitar posicionar políticamente a la compañía. Otros gigantes tecnológicos también están haciendo donaciones similares, pero Cook lo hace de su bolsillo como muestra de unidad y respeto a la tradición americana.
Esta estrategia ha sido efectiva, ya que Cook ha logrado establecer una línea directa con Trump y navegar de manera exitosa la relación con el presidente, incluso después de distanciarse públicamente en ciertos momentos.
En contraste, Steve Jobs mantuvo relaciones tensas con presidentes anteriores, mostrando un enfoque diferente al de Cook. En 2025, Trump asumirá su cargo, mientras Cook ha logrado mantener la producción en Asia y aparentar compromiso con la fabricación americana.